La Iglesia – El Reino y el Guerrero de Dios en la Tierra

La iglesia no es sólo una reunión de cristianos que escuchan un sermón los domingos. No, más bien representa el reino de Dios en la Tierra. La primera vez que se menciona el término “iglesia” en el Nuevo Testamento es en Mateo 16. Allí Jesús dice:

    «Y Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré Mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Yo te daré las llaves del reino de los cielos, y todo lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos» (Mateo 16:18-19).

El reino de Dios en la Tierra

Cuando Jesús menciona por primera vez la palabra “iglesia”, habla de que el Hades luchará contra ella. La iglesia es el reino de los cielos en la tierra. Pero como todo el mundo está en manos del Maligno, no es de extrañar que éste combata a la iglesia. ¡Al fin y al cabo, la iglesia le está quitando su terreno! Si la iglesia verdaderamente representa el reino de Dios en la tierra, se convierte en un peligro para Satanás, porque está recuperando la tierra de la mano de Satanás para Dios. Por eso, la iglesia debe aprender hoy a ser el ejército de Jesucristo. Como Su ejército, se enfrenta victoriosamente al enemigo de Dios y lo somete bajo Sus pies. Esto es exactamente lo que dice el salmista:

    «Dice el SEÑOR a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a Tus enemigos por estrado de Tus pies. El SEÑOR extenderá desde Sión Tu poderoso cetro, diciendo: ¡Domina en medio de tus enemigos!» (Salmo 110:1-2)

La Cabeza victoriosa de la iglesia

Sión es el reino de Dios en la tierra. Desde allí, Cristo quiere extender Su cetro. La iglesia debe reinar sobre el enemigo de Dios. ¡Menuda tarea! Por eso Dios ha dado a la iglesia una Cabeza gloriosa y victoriosa: Jesucristo es la Cabeza de la iglesia. Pablo dice:

«Y sometió todas las cosas bajo Sus pies, y a Él lo dio por Cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es Su Cuerpo, la plenitud de Aquel que lo llena todo en todo» (Efesios 1:22-23)

Muchos hablan de que la iglesia es el Cuerpo de Cristo. ¿Pero qué hacemos como Su Cuerpo? El cuerpo siempre hace exactamente lo que la cabeza quiere. La Cabeza quiere someter a todos Sus enemigos y ponerlos bajo Sus pies. Pero, ¿cómo puede la Cabeza conseguirlo sin el Cuerpo? Eso es imposible. El Cuerpo ejecuta lo que la Cabeza quiere. ¿Pero es eso lo que hace la iglesia? ¿Está la iglesia llevando a cabo lo que la gloriosa Cabeza desea lograr?

Los santos juzgarán al mundo

La Cabeza quiere juzgar toda iniquidad y maldad en la Tierra. Quiere someter a todos Sus enemigos. Pero para llevar esto a cabo, el Cuerpo tiene que ser completamente uno con la Cabeza. Tiene que ejecutar, el Cuerpo, lo que la Cabeza quiera. Pablo recuerda a la iglesia cuál es su llamado:

  «¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? …» (1 Corintios 6:2)

Los santos juzgarán al mundo en la próxima era. Pero necesitan empezar a hacerlo hoy y practicar. Si la iglesia no pelea la batalla espiritual hoy y sale victoriosa, ¿cómo podrá ejercer el juicio más adelante? Hoy es el tiempo de aprender a ser el ejército de Cristo – los guerreros de Cristo, como escribe Pablo en Efesios 6.

Aprendamos hoy a ser completamente uno con la Cabeza. Deberíamos saber qué quiere El llevar a cabo hoy. Sus enemigos deben ser puestos bajo Sus pies. La Tierra tiene que ser recuperada. Pero para ello, nosotros como Su Cuerpo, debemos estar preparados. ¡Aprendamos a colaborar con Cristo y vencer al enemigo!