La Biblia ¿La estás estudiando o comiendo? (1)

Hola. Soy John Yao. Estoy de nuevo en California. Y aquí conmigo está Christian. Hola. ¿Qué tal? Sigo estando en Alemania. No volé de regreso a Estados Unidos con él, la verdad que lo siento. Yo siento lo mismo; me sentí muy triste al tener que dejar Alemania y regresar a Estados Unidos. Pero continuaremos la historia desde aquí. Y me alegra que podamos continuar con esta serie de conversaciones y que podamos retomar el tema donde lo dejamos la última vez, cuando estuve en Alemania. Hemos hablado sobre el tema de lo que hará Jesús cuando regrese a la Tierra, acerca de cómo establecerá Su Reino en la Tierra. Y el deseo de Dios de reinar con nosotros en esta Tierra.

Entonces, ¿cómo debemos prepararnos? Debemos prepararnos para convertirnos en reyes y sacerdotes. Y sé que lo que hablamos es, ¿cómo vamos a ser? ¿Cuáles serán nuestros próximos pasos como estuvimos hablando en nuestra última conversación? Y hemos estado hablando acerca de que, necesitamos prepararnos. Pero, ¿qué significa eso y cómo debemos prepararnos para ser sacerdotes? Pero antes de hablar de eso, hay un problema en el que he estado pensando y que deberíamos considerar y llegar a un punto fundamental y básico. Lo cual creo que es muy importante para nuestras vidas. Y así es como venimos a la Palabra de Dios.

¿Sabes, Christian? Durante mi paseo matutino de esta mañana, me acordé y pasé un tiempo en Juan 5:39-40, donde dice: «Escudriñáis las Escrituras, pensando que en ellas encontraréis la Vida Eterna y ellas son las que dan testimonio de Mí; y no queréis venir a Mí para que tengáis Vida». Cuando hablamos del regreso del Señor e hicimos referencia a los versículos del Apocalipsis, y hablamos del Sacerdocio, lo que más me preocupaba, porque esa era mi actitud: ¿Cómo puedo comprobar que estas cosas son ciertas? ¿Debo estudiar sólo la Palabra de Dios? ¿O busco en Internet información acerca de lo que dice sobre Su regreso y sobre el Sacerdocio?

Y Dios me recordó: ¿cuál es nuestra actitud y cuál es nuestro enfoque? Y la pregunta más importante que necesita respuesta es: ¿La Biblia es para que la estudiemos? O ¿La Palabra de Dios es para que la comamos? Cierto. Bueno, por lo que yo sé, no muy lejos de aquí, de donde yo vivo, hay un campo universitario, y hay grupos cristianos. Y por lo que puedo ver, la mayoría de la gente se refiere a su reunión como un estudio bíblico. Y recientemente recibimos una invitación para asistir a una conferencia en otro país, y en el programa diario, el enfoque principal es el estudio de la Biblia. Y quiero decir con esto que, cuando miro hacia atrás en mi vida cristiana, o si vemos las palabras que acabamos de leer en el Evangelio de Juan, realmente no veo eso.

El poder que nos puede aportar el estudiar la Biblia y que nos pueda ayudar a progresar, creo que ese poder es muy limitado. Y si hacemos eso, con el paso de los años sólo adquiriremos más conocimientos. Lo que quiero decir es que, lo que estamos hablando hoy es una adición. Respecto al tema anterior, hablamos del Sacerdocio como vía para entrar al Reino. Es por eso por lo que también creo que el Sacerdocio se llama: Real Sacerdocio. Me parece una palabra muy especial, porque incluye dos aspectos muy importantes: el Reino y el Sacerdocio. Y Pedro combinó esas dos cosas en una sola palabra: «Real Sacerdocio». Eso realmente me dejó claro que el Sacerdocio es un camino, para prepararse para el regreso del Señor.

Ése es también el propósito de estas conversaciones nuestras. No queremos convertirnos en profesores, tampoco queremos que esto sea sólo una charla casual, ya que nuestro verdadero objetivo con todo esto es que despertemos todos. Cuantas más personas estén despiertas, incluidos nosotros mismos, más podremos estar preparados. Porque necesitamos prepararnos para darle la bienvenida nuevamente al Señor. Creo que una experiencia muy básica que necesitamos, y creo que es muy especial hoy en día, es decir, venimos a la Palabra no a estudiarla, sino que venimos a la Palabra para recibir Vida. ¡Así es!. Y aquí hay una prueba que me acaba de venir a la mente, y es que, ¿Por qué es esa experiencia particularmente importante en nuestro tiempo?

Porque eso es lo que está escrito en Apocalipsis 2, versículo 7, cuando Jesús habló directamente a la iglesia en Éfeso, y sabemos que todas las Cartas a las iglesias en Apocalipsis tienen significado profético. Pero cuando reflexioné sobre esto, noté que Él dijo algo muy especial en el versículo 7, donde Él dice: «Al que venciere le daré a comer del árbol de la Vida». Y esto es genial ¿Por qué necesitamos vencer para COMER? En realidad no parece que tenga sentido alguno, ¿verdad? Cierto. En el Evangelio de Juan dice que: «el que cree en Mí nunca tendrá sed» y «el que viene a Mí no tendrá hambre» Aquí Juan menciona la palabra “creer”. Pero en el Libro de Apocalipsis, el último libro de la Biblia, Él dijo: «Al que venciere le daré a comer del árbol de la Vida». Correcto.

Y el árbol de la Vida, es Cristo mismo, y nada más que Cristo y Dios mismo. ¡Exacto! Pienso que esto fue escrito, porque hoy estamos viviendo en una época determinada donde la Biblia ha sido traducida a todos los idiomas y es el Libro más impreso de todos los libros populares en todo el mundo. Puedes leerlo en tu teléfono móvil, en Internet, da igual que dispositivo tengas. La Biblia siempre está disponible. No importa qué idioma sea. Pero la pregunta sigue siendo: ¿Cómo venimos a la Palabra de Dios? ¿Cómo puede la Palabra de Dios ayudarnos a crecer, no sólo en conocimiento, sino más bien, en la forma en que vivimos?

Y creo que este versículo bíblico pretende indicar que para que podamos participar de Cristo a través de Su Palabra, es algo que requiere “vencer” para lograrlo. El hecho de que abramos la Biblia y la leamos todos los días no nos convierte en cristianos que vencen. No creo que hacer eso nos haga más fuertes. Por eso pienso, que es bueno que hablemos de este tema hoy, para que tengamos el enfoque correcto al acercarnos a la Palabra de Dios. Porque no estamos aquí para el conocimiento, ni para la teología. Necesitamos comida, necesitamos alimento para crecer. Sí, eso es algo muy importante. Pienso que cuando leemos la Biblia, puedes corregirme si me equivoco, no creo que haya una sola frase en la Biblia que diga que Dios quiere que estudiemos Su Palabra.

Yo tampoco recuerdo una cita bíblica que diga eso. Así es. Ya desde el principio dice que la Palabra de Dios es «alimento». Y Deuteronomio 8, dice: «el hombre no solo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del SEÑOR». Correcto. Y Jesús repitió esto en Mateo capítulo 4. Cierto. Y si vamos al Libro de los Salmos, especialmente el Salmo 19, podríamos leer todo el pasaje, pero hay uno que dice: «Estas cosas son más preciosas que el oro, verdaderamente más valiosas que el oro puro», y la siguiente frase dice: «más dulces que la miel y que el destilar del panal». Éste es el disfrute de la Palabra de Dios. Y también en Jeremías 15:16, dice: «Fueron halladas Tus Palabras, y yo las comí».

Se trata del placer al comer, y no de aprender. Sí, esta frase no dice que tengas que aprenderte la letra. Y luego 1 Pedro, 2:2, dice: «desead como niños recién nacidos, la leche pura de la Palabra». Y en todos los lugares que leí en la Biblia, todos hablan de comer la Palabra de Dios. Pienso que 1 Pedro, 2, es un ejemplo muy bueno, porque el versículo bíblico que acabas de mencionar, está justo antes de que él empiece a hablar sobre el Sacerdocio. Sí, así es. Creo que al final del capítulo 1, Pedro habla en el versículo 23, sobre cómo ser salvos por medio de una semilla incorruptible, la cual es la Palabra de Dios. Pero luego, en el capítulo 2, antes de que comience a hablar del Sacerdocio, habla de cómo venir correctamente a la Palabra de Dios.

No sé cómo decir esto exactamente, porque hoy en día, en términos generales, los cristianos que quieren conocer la voluntad de Dios, van a la escuela de Teología, o asisten a un seminario bíblico, o participan en cursos de entrenamiento. Aquí en Alemania, lo que sé sobre Teología, es que ahí hay muchas cosas negativas. En realidad destructivas. Tengo un amigo que estudió en una escuela teológica muy prestigiosa en Alemania, en Tübingen, con más de 500 años de antigüedad. Estudió allí Teología y después de uno o dos semestres, dijo que si no se detenía ahora, podría incluso perder la fe. ¿En serio? Hablaba muy en serio. Asombroso. Es evidente que Jesús, en Su época, no llamó a los escribas y fariseos a convertirse en Sus discípulos. ¡Así es!

Tampoco llamó a los teólogos de aquella época. Hay una cosa sobre la que no sé cómo cambiar nuestra forma de pensar. Pero lo que dijo Pedro fue muy fuerte. Leo 1 Pedro capítulo 2, versículos del 1 al 3, donde dice: «Por tanto, desechando toda malicia y todo engaño, e hipocresías, envidias y toda difamación, desead como niños recién nacidos, la leche pura de la Palabra, para que por ella crezcáis para salvación si es que habéis gustado lo bueno que es el Señor». Mi punto aquí es que, si miramos a los fariseos, veremos que estaban llenos de maldad; llenos de engaño; ciegos; se presentaban como justos, pero corrompidos por la hipocresía, queriendo matar incluso al Mesías.

Así los llama Jesús. Estaban llenos de celos y calumnias, hasta el final. También difundieron mentiras sobre una falsa resurrección. Difundieron información falsa acerca de que Jesús cometió traición y rebelión. No se puede decir que no conocían la Biblia, ¿verdad? No podemos decir eso, porque pienso que probablemente sabían incluso más que nosotros hoy. Pero si todo ese tipo de mal permanece en nuestros corazones, entonces no importa cuánto leamos la Biblia. ¡Así es! La Palabra de Dios no puede ser alimento para nosotros si nuestro corazón aún está lleno de maldad, y además no queremos deshacernos de ello, como dijo Pedro. Entonces podremos llegar a ser como los teólogos de aquella época.

Lo estudiamos una y otra vez, pero sólo crecemos en nuestra propia maldad. ¡Así es! Y por eso me gusta tanto lo que dice Pedro, y creo que es maravilloso que lo mencione antes de pasar hablar del Sacerdocio, y si no aprendemos a hacer esto, al final todo se convertirá en Muerte, enseñanza y no estaremos preparados cuando el Señor regrese. Estoy seguro de ello. Si toda esa maldad permanece en nuestros corazones, no podremos estar preparados. Así es, ¿y sabes qué? No eran los únicos en esa situación en ese momento. Pero es una lección para todos nosotros cuando habla de vencer. Necesitamos vencer todas estas cosas, eliminar todo mal, todas las falsedades, los celos y los chismes.

Porque si no desechamos todas esas cosas, entonces, como dijiste, también crecerán a medida que estudiemos la Palabra de Dios. Una cosa que me sorprendió de los fariseos es que, primero, se perdieron la primera venida de Jesucristo. Aunque estaban llenos de conocimiento y sabían que Él iba a nacer, sin embargo no fueron a verlo. Cierto. Sólo vinieron tres Reyes Magos de Oriente. Los fariseos, todos se perdieron la primera venida del Señor. Y la segunda cosa que me sorprendió fue, que cuando Jesús todavía estaba en la tierra, también habían olvidado el propósito de Su primera venida. Y creo que eso es algo que nos debería preocupar a todos hoy en día.

Porque, si simplemente nos centramos en estudiar la Biblia, podríamos ser como los fariseos de aquella época, perdiéndonos la segunda venida de Jesucristo. Y lo más importante para nosotros, es que olvidaremos Su plan y la razón por la que viene en este regreso. Es también por eso por lo que la carga de la Palabra y nuestra actitud hacia ella, se vuelve tan importante. Y como bien has dicho, esto es una preparación que nos introduce al Sacerdocio. Y debo decir que, cuando oí hablar por primera vez del Sacerdocio, en cierto sentido, necesitaba convertirme como niño recién nacido, para poder recibir esta Palabra. Tuve que dejar de lado todo lo que había aprendido, en cuanto al Sacerdocio.

Por ejemplo, cuando pienso en el Sacerdocio, pienso que los sacerdotes probablemente eran católicos o judíos del Antiguo Pacto. Si me hubiera acercado a la Palabra de Dios con esa actitud, habría sido terrible; quizás me lo habría perdido. Pero si tenemos la actitud de un niño recién nacido, no seremos complicados y vendremos a la Palabra de Dios, buscando alimento. Al venir a la Palabra, me acordé del capítulo 6 de Efesios, versículos 17 y 18. La traducción de la Nueva Versión del Rey Jaime no es tan buena, pero lo leeré de una manera más cercana al texto original griego. Dice: «Tomad el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios, mediante toda oración».

Y esta es una frase importante: Aférrate a la Palabra mediante toda oración. Porque si venimos a la Palabra de Dios sólo para estudiarla, entonces sólo estaremos en nuestra mente y no creo que el Señor pueda hablarnos claramente. Pero si traemos la Palabra con oración y oramos al Señor con Su propia Palabra, entonces el Señor puede iluminarnos y la Palabra también se convierte en alimento que nos hace crecer. Y esas Palabras fueron realmente dulces. Y así fue como vine a la Palabra, la primera vez que escuché hablar de la necesidad de prepararse para el real Sacerdocio santo. No fueron las palabras de un hombre las que me convencieron, sino viniendo a la Palabra con oración, y pidiéndole al Señor: “Señor, por favor, háblame del Sacerdocio”.

Te diré que cuando me acerqué al Señor de esta manera, a través de la Palabra, entonces el asunto de cómo prepararse para convertirse en rey y sacerdote, el asunto del Sacerdocio, se volvió tan claro en mi mente, que al mismo tiempo se convirtió en alimento para mí, dándome la fuerza necesaria para seguir adelante en este camino. Y también surgió el deseo de aprender más sobre el Sacerdocio y comenzar la experiencia de Cristo en la práctica sacerdotal. Por lo tanto, la manera de venir a la Palabra, es participar de ella, comerla, y traerla en oración. Es algo básico, pero muy importante que debemos practicar. De lo contrario, se convertirá en una simple enseñanza y no nos ayudará.

Continua en el siguiente artículo.